Ética

 

“Colgada en la pared tengo la máscara de un diablo japonés, máscara del mal; compasivo miro las abultadas venas de su frente que muestran el esfuerzo que cuesta ser malo” (Bertolt Brecht)



    ”A la ética le ocurre lo que a la estatura, al peso o al color, que no se puede vivir sin ellos. Todos los seres humanos son más o menos altos o bajos, todos son morenos, rubios o pelirrojos, todos pesan más o menos, pero ninguno carece de estatura, volumen o color. Igual sucede con la ética, que una persona puede ser más moral o menos según determinados códigos, pero todsas tienen alguna estatura moral. Es lo que algunso filósfos han querido decir al afirmar que no hay seres humanos amorales, situados más allá del bien y del mal, sino que somos inexorablemetne, constitutivamente, morales.”
                        (Adela Cortina, ¿Para qué sirve realmente la ética?)



[ADELA CORTINA  es una de las más punteras filósofas españolas, sin duda alguna. Es catedrática de Ética y de Filosofía Política de la Universidad de Valencia y el primer miembro femenino de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Defiende una “ética de mínimos” en nuestras sociedades plurales y aconfesionales, y una ética de la compasión, basada en lo que llama algo así como “razón cordial”. No sé si lo escribe así pero más o menos nos vale la idea... (ahora no sé si la expresión es más de Carlos Díaz Hernández, otro personaje. Casi da igual)]

CURSO 16/17: PÁGINA EN BARBECHO...
(También la tierra necesita descanso...)












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19 de noviembre de 2015


    










      

        Ha muerto Diessel, una perra de siete años, en el asalto a un piso franco en Saint-Denis. La perra, adiestrada en la búsqueda de explosivos, entró la primera en la casa. Era la mejor manera de achicar el riesgo dado que la policía no sabía qué podría encontrarse dentro. La perra entró sin dudar a la orden de su adiestrador y fue acribillada, lo que dio oportunidad a la policía para tomar el control y abatir o arrestar a los yihadistas.  

	Me encantan los perros. Comparto mi vida con ellos desde hace años. Veo la mirada de Diessel y me emociona, pienso en su fidelidad llevada al límite y me emociona… Pero traigo esto a colación aquí, a la página, por lo que ha removido esta historia. Ha sido trending topic, creo que se dice así -paso de Twitter (tengo ya bastantes seguidores entre policías, hacienda, antiguos amigos a los que debo dinero… no quiero más, por Dios. Para ser breve, que acostumbrados a ese número demoníaco de caracteres como intente matizar os pierdo, la cuestión es la siguiente: 

    Muchísima gente se ha conmovido con la noticia, punto uno. Me congratulo, me identifico con ellos. Pero escribo por esos otros que los mencionan como ejemplo de perversión cultural. Que comparan el impacto de la noticia con el de otras, y aluden a muerte de personas, niños, etc… 

    Como diría Sto. Tomás, sobre esto hay que decir:

Que razón tienen estos últimos, si pensamos en la caverna occidental que gasta en animales de compañía lo que aliviaría el hambre en el mundo. Parece una perversión nuestra sensibilidad con los animales comparada con nuestro “olvido freudiano” del dolor de nuestros iguales…

Que, dicho esto, es muy importante, sin embargo, para la civilización que, por fin, abramos el círculo de empatía (ese que pasó del clan a la ciudad, de ahí a la nación y de ahí -al menos teóricamente- a la humanidad en el proceso civilizatorio que se vocea en la Ilustración) a los animales… esos “compañeros” a los que Darwin se refiere, que hemos utilizado, explotado, maltratado a lo largo de la historia, presos de la barbarie a la que nos abocaba el creernos “dueños de la tierra” y de todo lo que en ella se menea…

	No pasa nada porque -para compensar- exageremos ahora un poco. Míralos… ¡son tan parecidos a nosotros! Sueñan, aman, esperan, tienen ilusiones y depresiones… están esperando a que abramos los ojos y nos demos cuenta de que son, efectivamente, nuestros compañeros en este “breve viaje” de nuestra existencia…

    Y ya me callo, vale. Seguiremos hablando. Solamente. Javi.

[Os invito a investigar algo sobre Uexküll, n biolgo alemán que nos invita a pensar en esos “otros mundos” de los animales... Mi preferidísimo filósofo GADAMER se alegraría seguro]



16 de octubre de 2015

DESCARGAR:
 Cuestionario sobre Una historia sencilla de la ética .pdf
    Para el AH2: serían las cuestiones desde la 3 a la 11, ambas incluídas. Hazlas con atención. Fíjate en los detalles. 

7 de octubre de 2015

DESCARGAR: Una historia sencilla de la ética 16.pdf


“ ¿Yo o nosotros?
  
		Muchos filósofos han desarrollado su filosofía partiendo de la idea del yo, del individuo. Así lo hace, por ejemplo, Descartes en el siglo XVII. Desde esa idea (especialmente si se combina con el naturalismo draconiano) es fácil concluir que el propósito fundamental y primero del ser humano, en tanto individuo, es permanecer en la existencia..  Nietzsche, inspirándose en Schopenhauer, llamó a esto “voluntad de poder”… 

	Sin embargo considerar al ser humano como un “individuo” no es un buen punto de partida porque, en mi opinión, el “yo” es una pura abstracción, una pura ficción lingüística (una metonimia), una parte de un todo, cuyo significado depende también de ese todo. No te asustes, que voy a intentar explicarme.

	Es tan difícil intentar comprender a un ser humano aislado, como un puro “yo”, como intentar comprender los movimientos de un planeta sin tener en cuenta los astros que le rodean,  sin considerar que se halla en esencial relación con otros cuerpos celestes  que determinan por qué y cómo se mueve... 

    No podemos entender al ser humano, no podemos entendernos si no aceptamos que no somos nunca un “yo”, somos siempre un “nosotros”. Nacemos, vivimos y morimos en comunidad (o al menos esto es lo deseable). Necesitamos a los otros para sobrevivir. Pero hay más: es la relación con los otros lo que nos permite tomar conciencia de nosotros mismos; necesitamos querer y sentirnos queridos; necesitamos ser aceptados por los otros y esto explica muchos de nuestros comportamientos; nuestra felicidad depende, en gran parte, de la felicidad de los que nos rodean... Sí, somos un nosotros.	

	¿Un yo puro? ¿Un individuo aislado? Fíjate: el aislamiento existe, sí, pero se utiliza como modo de tortura; el individuo que se desarrolla sin contacto con otros no llega a ser “del todo humano”; la incapacidad de relacionarse con los demás está considerada una enfermedad o, al menos, una carencia esencial para el desarrollo humano. Y más: esa enfermedad terrible que llamamos depresión, por ejemplo, se manifiesta como deseo de aislarse, como miedo a los otros; la incapacidad de sentir lo que sienten los otros es propia de psicópatas y es rasgo común, por ejemplo, de los asesinos en serie... Y podríamos seguir con muchos más ejemplos. El ser humano es naturalmente social...

	Decía Aristóteles que el ser humano es  un animal que tiene “logos”, es decir un animal que habla. Otro pensador (Desmond Morris) decía que somos “monos parlanchines”... Que alguien me diga por qué la palabra nos es indispensable sino  no es porque somos esencialmente “seres relacionales”, es decir, seres que son en cuanto “son con otros”.

	Somos animales sí, pero animales que han subsistido gracias a su naturaleza social. Es ahí, y en su capacidad de elegir, donde radica el carácter moral del ser humano. Es decir, que la ética no existiría si fuéramos individuos aislados. Está claro.

	La ética se ocupa de reflexionar sobre la forma adecuada de vida del individuo en cuanto ser social, en cuanto ser que vive y que se realiza con otros...

	Y el fundamento de la ética  es, en mi opinión, precisamente, una pulsión esencial que nos imprime la propia naturaleza humana y que tiene en español un nombre muy hermoso: empatía (sentir lo que siente el otro).

    Javi. Solamente.


20 de septiembre de 2015

    Para empezar dos regalos... léelos con atención. Escúchalos. Deja que resuenen en tu interior. La filosofía (recuerda que la ética es “un modo” de la filosofía) es necesario “vivirla”, entretejerla con nuestras experiencias, hilvanarlas con nuestros sueños... Solo así adquiere sentido y cumple con lo que entiendo que es su función: abrir nuestros ojos a la claridad (no quiero decirlo de otra forma):

    “Al alumno de un maestro zen le regalaron un caballo. Todo el mundo se congratulaba y decía: "qué suerte, qué favorable le fue el destino". Pero el maestro, contraria y misteriosamente, se limitaba a decir: "Ya veremos...". Al poco, ¡qué desgracia!, el alumno se cayó del caballo y se rompió una pierna. El pueblo entero se lamentaba de su suerte y maldecía el día que le regalaron el caballo. Sin embargo el viejo maestro volvió a decir: "Ya veremos...". Los aldeanos murmuraban ya acerca de su cinismo. ¿Romperse una pierna no es un mal en sí mismo? ¡Pobre chico! Pero ocurrió que hubo una guerra y tuvieron que alistarse todos los jóvenes de la región que, por cierto murieron en ella. Todos menos el joven alumno incapacitado por su pierna rota. Todos le felicitaron por su suerte, excepto el sabio anciano que repitió: "Ya veremos".   
(Es un cuento antiguo; no recuerdo dónde lo leí. 
La versión es mía. Que me perdonen los ados)
       
     “Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tien más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible...”
                (EDUARDO GALEANO: 
Patas arriba.La escuela del mundo al revés)
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